8 historias de bandas que fueron afectadas por las drogas.

No es sorprendente relacionar el consumo de drogas con Iggy Pop, a quien su cara no le ha ayudado mucho para disimular lo que obvio es. Desde sus inicios, además del legado musical que fundó el recién reunido acto de Proto-Punk, se le recuerda por el estrecho vínculo narcótico que terminó fumigando cualquier rastro activo que dejase su banda.

Posterior al éxito comercial del grupo a finales de los 60’s, todos los miembros de The Stooges, exceptuando Ron Asheton, tenían una considerable relación con el consumo de heroína, lo que llevó al deterioro de su condición física, y por ende, al desgaste durante sus presentaciones. Horas antes de salir a escena, solían reunirse en cuartos para inyectarse cantidades incontroladas de droga, y el resultado tomaba efecto durante sus shows, cuando en ocasiones, no sabían lo que pasaba.

La mayoría de integrantes era adictos, pero el problema más considerable lo tuvo su cabecilla, quien incluso cayó en rehabilitación a causa del consumo. Pese a ello, el tratamiento no fue suficiente para mantener viva a la banda, la cual se deshizo a raíz de esta problemática.

Afortunadamente, Anthony Kiedis y su banda sí pudieron superar el problema, antes de que este mismo cambiara su historia para siempre.

¿Qué hubiese pasado si el segundo vocalista de Black Flag, Keith Morris, hubiera tomado las riendas de Red Hot Chili Peppers para siempre? Tras el éxito prolongado que ha venido inflando la banda californiana durante su carrera,  resulta imposible imaginársela al mando de alguien que no fuese él, pero nuestro caso hipotético no se aparta de la realidad. Momentos antes de que el ”Mothers Milk” saliera a flote, el grupo se quedó sin su capitán por unos días, siendo entonces reemplazado por Morris durante unas fechas.

El consumo de droga había aumentado mucho en su agenda. El probó marihuana, por primera vez, cuando tenía apenas 11 años, y al poco tiempo consumía otras sustancias de perfil alto. La muerte de Hillel Slovak, guitarrista, a causa de sobre dosis de heorina, sería significativa en su historia; Kiedis atormentado por los hechos, cortó el problema de raíz.

Como dato curioso, el tema ”Under the Bridge” hace referencia al lugar en California, donde Kiedis compraba drogas.

En una escena similar, pero con un caso un poco más rojo, estuvo el por siempre querido Layne Staley, quien no tuvo apoyo del tiempo para salir del problema cuando aún podía. El músico nacido en la cuna del Grunge, acompañó el éxito de su grupo principal con una adicción que avanzó progresivamente desde problemas minúsculos hasta el fin de su existencia cuando su muerte ocurrió en 2002. Fue como una crónica anunciada que nadie fue capaz de evitar.

Durante los 90, Alice in Chains, tuvo que soportar las recurrentes tardías y ausencias de Staley por su acelerada adicción a la heroína. Los cambios físicos derivados del consumo hablaban más que los hechos.

En 1998, el músico no pesaba más de 40 kilos y lucía blanco como un fantasma. En 2001 había perdido varios dientes en suma a lo decrépito que su rostro lucía.

Staley creció bajo principios católicos, los cuales no estuvieron exentos del problema de adicción de su padre, considerados por el mismo como el responsable de su adición.

Fue encontrado muerto en el sillón de su lugar de habitación un 19 de abril del 2002, tan solo 7 días después de haber consumido un cóctel de heroína y Crack.

6 años menos, en la misma costa pero en ciudades diferentes, Bradley Nowell, vocalista de Sublime, fue encontrado muerto en un sillón con una Bic Mac en la mano, pero la causa de su muerte no estaba relacionada a las propiedades cancerígenas del embutido de ‘cosa’, sino a la factura que cobró el consumo prolongado del derivado blanco del Opio. En el momento de su muerte, Bradley estaba además acompañado de su querido perro, Lou Dog.

Inicialmente a Bradley no le agradaba mucho el tema de la heroína, y según cuentan los cuentos, se negó a ella en varias oportunidades. Empero, luego de varias refutaciones, Bradley aceptó consumirla con la excusa de ”fomentar su creatividad’ a la hora de escribir, ya que había escuchado la experiencia de varios músicos exitosos que la aplicaban.

Paul Gray fue quizá uno de ellos. El bajista co-fundador de Slipknot contaba con una extensa hoja de vida manchada por el consumo incontrolado de sustancias narcóticas, y no solo la heroína lo desvelaba.

El músico proveniente de Des Moines, Oiwa, le hacía también a la cocaína, fentalin y morfina, y logró nivelarlas con su carrera musical por más de 10 años, hasta que su organismo no soportó más.

Gray, no fue un bajista de adorno, él también fue un estupendo compositor para su fanaticada. Pero el intenso ritmo de vida junto al suceso mediático de Slipknot lo condujo a incrementar la dosificación de sustancias, hasta el punto, en que tomaba licor todos los días y se drogaba la mayoría de ellos. Conforme su adicción incrementaba, su habilidad y entrega musical iba en deceso, hasta que una sobre-dosis accidental de morfina y otros compuestos, ocasionaron su muerte en 2010.

Otro que murió a causa drogadicción, pero poco más de 15 años antes, fue líder de Blind Melon, (si, aquella banda que la mayoría no más recuerda por ”No Rain”) Shannon Hoon, quien los dejó botados en 1995 a causa de una sobredosis de cocaína que posiblemente se ligaba al exceso de otras drogas a base de caca.

Antes de que las autoridades lo pronunciaran muerto, Hoon atravesó por varios años de adicción. Él estuvo en rehabilitación dos veces, pero la última de ellas no fue suficiente para resistirlo a la cantidad de psicoactivos que acabaron con su vida cuando aún no había cumplido los 30.

¿El éxito de banda lo habrá consumado? Puede ser, pero nadie lo sabe. En 1993 Blind Melon no era nada hasta que MTV agarró el visual de ”No Rain” y le dio cuerda hasta agotar existencias. El empujón que le dio el sencillo al radial, los condujo a liderar importantes festivales alrededor del mundo, como la presentación estelar que tuvieron un año después en el Woodstock.

Empero, las cosas no eran tan buenas como parecían. Conforme la fortuna llenaba sus bolsillos, los problemas internos en el grupo incrementaban. Ejemplificado quedó cuando Hoon fue detenido en New Orleans por conducir bajo los efectos de alcohol; la banda en ese entonces estaba en las grabaciones de su segundo disco ”Soup’, y aunque Hoon cumplió con su parte, no fue capaz de vivir el resultado completo como tal, ya que el disco salió 8 meses antes de su muerte.

Como dato curioso, su tumba tiene escrita una línea del tema ”Change”, compuesto por Hoon que decía: ”Yo se que no podremos permanecer aquí para siempre, entonces quiero escribir estas palabras en la cara de hoy y ellas las pintarán.”

Pero, ¡qué sería de esta lista sin el patán más patán de todos!.

El dinero y la fama envuelven a los músicos cuando les llega, sin ser el mundo rock la raíz del problema en todos sus casos. Antes de que el Punk despertara en el Reino Unido, Simon John Ritchie sabía lo que era inyectarse droga para suplir sus necesidades de adaptación social o autoestima. No lo descubrió en la escuela o por un grupo de amigos, sino en favor a su madre, quien lo metió desde pequeño en el negocio de los drogas tras haber sido abandonados por el hombre que les dio el apellido.

John Ritchie, se dedicaba al negocio de drogas en un pequeño circuito de España cuando tenía menos de 15 años, y a los 17 ya se inyectaba drogas junto a su madre. No solo fundó uno de los primeros grupos Punk en la historia, sino que además fue uno de los primeros líderes negros que la cultura pop mejor recuerda. Ritchie, posteriormente conocido como Vicious, no era de esos haters que defendían ideales a punta de estados en contra de auto-likes con palabras sagradas, sino que su repudio hacia el mundo llegó a cruzar otros extremos como la auto-lesión o la agresión de personas de la tercera edad.

Hablando de Auto-lesión, el bajista de Sex Pistols gustaba de la idea de los héroes que morían temprano dejando un gran legado y algo así fue lo que llevó a su muerte en 1978. Vicious ya era adicto a los narcóticos pero para peores penas una fan llamada Nancy Spungen llegaría a su vida para incrementar el consumo y así joder la existencia de los Sex Pistols, quienes se desintegraron en medio de una gira en Estados Unidos tras su terrible rendimiento.

Nancy murió junto a Vicious en un apartamento. Él fue acusado de su asesinato, aunque siempre desmintió ser el responsable de su muerte. Quizá no fue él quien la mató, pero al menos sí le guardó una promesa. En una entrevista antes de su muerte dijo que deseaba estar 3 metros bajo tierra y el pulso para el cumplido no le tembló. El chico malicioso que tomase el apodo del hamster de Johnny Rotten, tuvo los huevos para ordenarle a su última novia que le inyectara de una fuerte dosis de drogas para que acabase con su vida. Dicen por ahí que solo la madre no brinda traición, y vaya que fue así.

Tras la declinación de su pareja, su madre aceptó la oferta negra y le inyectó una dosis que era capaz de matar a mínimo dos personas; el resultado no lo traicionó. A la mañana siguiente, Vicious fue encontrado muerto.

Días luego, una carta reveladora que se encontraba en su chaqueta, relataba un supuesto pacto de muerte que él había hecho con Nancy, en la que también solicitaba que cuando él falleciera lo enterraran junto a su tumba con su chaqueta de piel, y botas de motociclista.

Pero el consumo de droga no solo ha registrado problemas de apartamiento, cambios de humor u otros efectos negativos para el desempeño de las bandas. Un claro ejemplo del los resultados -grotescos pero memorables que ha agregado la droga en el performance de algunos artistas, lo puede dar desde el sepulcro, GG Allin, a quien se le recuerda, entre otras cosas, por derramar cuanto fluido de su cuerpo saliera a la audiencia que llegaba a destrozarse a sus shows.

Allin era claro en su cometido. Quien quisiera estar en un show de hardcore punk de GG Allin debía estar anuente a cualquier cosa que sucediera durante el evento. La cláusula de advertencia no especificaba las posibles situaciones a ocurrir, por lo que no era de extrañarse si una pasta de heces ajenas caía por el rostro de alguien a punta de meaos.

Tras años de consumo acelerado, Allin cayó en una fuerte sobredosis de heroína en 1993, ocasionándole la muerte inmediata. Pero sus allegados no se tomaron muy en serio su muerte, y contrario a ello y a cuanta creencia religiosa militante existente, los del crew le organizaron un evento de despedida que mucho vínculo tenía con las costumbres de ídolo. Tal y como lo pidió en el track ”When I Die”, el cadáver de Allin no se lavó y en sus últimas horas expelía un olor putrefacto reminiscente a sus días de fluidos y gritos. Además, varios de sus amigos posaron en fotos junto a su cadáver, con botellas de licor y cantidades de droga disminuidas que eran colocadas en la boca del difunto cantante cada vez que el flash de la cámara se activaba.

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Un comentario en “8 historias de bandas que fueron afectadas por las drogas.

  1. Wow no conocia la historia de GG Allin, fuerte.
    La vida (y muerte) de Layne Staley es demasiado dolorosa, especialmente cuando leemos sus ultimas entrevistas, y notamos lo solo y mal que paso sus días. Una verdadera pena!

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