Queercore, o cuando el punk se puso labial

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Por: Yair Hernandez / @yairaudio 

Ser punk y homosexual a finales del siglo XX estaba cabrón. Si en la actualidad el rechazo de la “gente de buena moral” (los abuelos, las tías religiosas, etc.) es exagerado, ¡Imaginen la reacción de aquellos conservadores cuando se cruzaban con un travestido con mohawk en 1978! Violencia, odio y todo sentimiento cruel al doble.

Por fortuna para los victimizados y por desgracia para los machos y las señoras persignadas, pasaron los 70 y en pleno auge de la música disco esta segregación social dio paso a uno de los movimientos más subterráneos, interesantes y contraculturales de todos los tiempos: el Queercore. Punk gay, punk afeminado, punk con labial, punk con tampones o como vagamente quieran llamarle, al final el sentido es el mismo: jóvenes de orientación sexual diferente de la heterosexual que gustaban de la estética, ideas y música punk ¿Algo ambivalente? Para nada. La lucha de ambos movimientos por cambiar ideologías retrogradas congenio a la perfección. Y si ponemos bajo la lupa el origen del punk encontraremos que, incluso desde antes de ser el retoño de lo que conocemos ahora, la carga sexual “diferente” estaba presente: punk era un término despectivo para señalar a aquellos que sufrían una violación durante su estancia en la cárcel… ¿Después de saber esto seguirán parándose los pelos con limón y autodenominándose punks para presumir con sus amigos?

Los precursores del Queercore no son fáciles de identificar e incluso seria impreciso  limitar su nacimiento a un año específico, pero si es factible dividir el Queer en tres vertientes para tratar de aproximarnos a un brote en común: lo musical, lo visual y lo literario.

Canciones con lubricante

Jayne County es “la mamá (¿o el papá?) de los pollitos con ganas de ser pollitas o viceversa”.  Nacida con el mote de Wayne County, a temprana edad conoció el rock & roll y su mundo se transformo: se unió a la escena glam rock de Nueva York de los años 70 donde actuaba bajo un disfraz que incluía prótesis falsas que simulaban senos femeninos; se cambio el nombre; logro congeniar e influenciarse mutuamente de Bowie, Johnny Rotten, Warhol,  Debbie Harry y Sting; y poco a poco, sin ser plenamente consciente de ello, hizo propio un modo de vida que comenzó como broma y provocación. Aunque en un principio Jayne no estaba de lleno en la escena punk, con el paso de los años formo parte de grupos iconos del queerpunk como The Backstreet Boys (¡En sus lindas caras boy band de los años 90!) y The Electric Chairs.

Años después, The Dicks (desde el nombre uno se da cuenta por dónde va la cosa), un grupo de la ciudad de Austin (parece irónico que los primeros brotes musicales del queercore salieran de un estado tan machista como Texas), lanzó un par de temas de corte antihomofóbico durante el primer lustro de los 80.  Gary Floyd, el vocalista, fue uno de los primeros músicos de la escena que admitió abiertamente su gusto por los hombres.

Y la lista de agrupaciones que siguieron y siguen dentro del movimiento queer es impresionante: desde los covers inusuales de Pansy Division (el que hacen de Smell Like Teen Spirit es risible y a la vez increíble) hasta el frenesí sudamericano de Los Crudos, pasando por Nervous Gender, Limp Wrist, Kent James, God Is My Co-pilot,  The Butchies, Tribe 8, Team Dresch, Crowns on 45 y Vrävarna… ¡Queerpunk 4ever bitches!

Nalgas, penes y drogas detrás de cámaras 

La parte visual recae en la película Jubilee. En 1978, esta joya de ciencia ficción dirigida por Derek Jarman, mostraba a una Gran Bretaña yéndose al carajo gracias pandillas de punks folladores que no tenían otro objetivo más que quemar y matar. Su realización y exposición trajo consigo numerosas críticas negativas que, como era de esperarse, la convirtieron en cinta de culto. Pueden disfrutar de este film con todo y subtítulos desde la comodidad de su hogar gracias a la magia de la web.

CLICK PARA VER LA PELICULA

Otro que supo capturar cinematográficamente la esencia del “vive rápido, folla duro, que te follen duro, muere joven” fue Bruce LaBruce. Con No Skin Off My Ass, su primer largometraje publicado en 1993 que resultó una adaptación de That Cold Day in the Park de Robert Altman, Bruce rompió varios paradigmas morales y visuales, ya que narra la historia de un peluquero al que los skinheads y sus rapados a la Johnny Sins le provocaban una excitación sobrehumana y por ende el film está lleno de escenas explicitas captadas en Súper 8.

Letras sucias

El zine J.D.s fue la primera publicación queer. Su realización (de 1985 a 1991) estuvo a cargo de G.B. Jones y el ya mencionado Bruce LaBruce, quienes fueron los que acuñaron el término “queercore” ya que en un principio al movimiento punk homosexual o bisexual  se le denominaba “homocore”. Bruce y Jones estaban hartos de los gays ochenteros que querían que todo totalmente elitista y colorido. Seguramente antes de crear J.D.S llegaron a preguntarse “¿Qué onda con los gay pobres?, ¿Quién dicta que el movimiento gay debe tener una banderita de colores como insignia y canciones dance  como himnos?” Encontraron al punk, se lo follaron y le dieron respuesta a sus dudas.

JDS

A modo de muchas conclusiones

-Que no existe un inicio específico del Queercore y solo se puede generalizar y hablar de la década de los 80 como punto de ebullición.

-Que las tres ramas en las que es posible dividir este movimiento fueron y son igual de importantes: los zines con la difusión, las películas con la controversia y un gran madrazo en los medios, y la música le dio y sigue dando vigencia.

– Que no todas las lesbianas y los homosexuales se sienten contentos de que los identifiquen con  la banderita miramealadeahuevo de seis colores y si por ellos fuera se usarían las 4 líneas negras, disparejas y paralelas del logo de Black Flag al reves.

-Que no hay nada más contracultural que el Queercore.

-Que aunque de plano no te atraigan tus propios órganos sexuales en gente ajena, esto no es motivo para andar de violento e intolerante. Seguir este sabio consejo: Siempre respetar para que por el culo no te vayan a dar.

-Que puedes ponerte a desvariar al respecto y hacerte preguntas como “¿Antes de un slam  en un toquín de queercore te darán lubricante?”.

-Que el queercore está chingón y aun hay más de donde escarbar, pero eso ya te corresponde a ti ¡Córrele a googlear!

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