Pennywise en Chile: Fck Authority!

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Pennywise en Chile: Una rabiosa revancha

Por: Piter

Comienzan a sonar los riffs de guitarra dan comienzo a ‘Fuck Authority’, uno de los temas más emblemáticos de Pennywise, y se arma un circule pit gigantesco en el Teatro Cariola. La gente, exhausta luego de más de cuarenta minutos de show, hace un esfuerzo extra para sacar energías de donde sea y hacer que el marco para esa emblemática canción del “Land Of The Free?” sea como corresponde: con un pogo tremendo.

La masa de gente se mueve incesantemente de manera circular. Es duro estar ahí, recibiendo embates desde atrás y chocando con lo que están adelante. Es difícil estar ahí porque el cansancio ya se hace presente. El corazón late a mil por hora mientras que el caluroso y sofocado aire hace que sea difícil respirar.

En medio del pogo dos muchachos encapuchados prenden bengalas que tiñen de color rojo todo el teatro. Sí, hay un riesgo evidente en esa acción. Probablemente a muchos de los asistentes se le vienen a la cabeza las imágenes de esa lamentable tragedia vivida en mayo del 2004 en Argentina durante un concierto de Callejeros. Es una irresponsabilidad, es un acto condenable y peligroso, pero es cierto que esa acción también hace que el recinto se vea hermoso, que el circle pit reluzca gracias a las brillantes luces expulsadas por los fuegos de artificio.

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El humo derrochado hace que sea aún más complejo inhalar y exhalar, pero no importa, no hay tiempos para cansancios, no hay tiempo para lamentos, no hay tiempos para descansos. Con Pennywise ahí, pisando por segunda vez un escenario chileno, sólo hay tiempo para corear, para poguear, para derrochar la rabia acumulada contra el día a día, contra la rutina, contra la realidad que atraviesa un país que se ha visto envuelto en innumerables escándalos en el último tiempo producto de un sistema político poco representativo y de un sistema económico neoliberal, instaurado a sangre y fuego por la dictadura de Augusto Pinochet, que lo único que ha logrado ha sido acrecentar la desigualdad.

Ese momento es el que retrata a la perfección lo que fue el concierto de Pennywise en Chile el viernes 13 de noviembre. Fueron sesenta minutos de una presentación, quizás algo corta, pero que rozó la perfección. Fue también una especie de deuda saldada por las anteriores experiencias vividas entre y Chile y la banda. El 2010 el concierto de ellos se canceló por baja venta de entradas, mientras que el show del 2012 junto a Streetlight Manifesto y Alkaline Trio, contó con una lamentable asistencia de público.

Horas antes del show en los bares aledaños al Teatro Cariola ya era posible sentir la ansiedad por ese reencuentro con los de Hermosa Beach. Se veía a decenas de jóvenes con camisetas de bandas de punk y hardcore bebiendo cervezas no sólo para paliar el calor de esa primaveral tarde santiaguina, sino que para hacer que la espera pareciera menos larga. Como no habían teloneros, en una decisión que a mi juicio no fue correcta ya que siempre es bueno dar un espacio a las bandas locales, el grueso de la gente decidió hacer la previa en los alrededores del teatro.

Por eso, en el recinto mismo el panorama no era muy alentador. Faltaban cerca de quince minutos para que que comenzara el concierto y el público apenas superaba las dos centenas, una imagen muy distinta a la de Millencolin, donde casi una hora antes del show ya no cabía nadie. Pero no, en esta ocasión la gente decidió llegar encima de la hora, cuando ya no quedaba nada para el acto principal.

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Afortunadamente cuando a las 21:00 de la noche Jim Lindberg, Fletcher Dragge, Randy Bradbury y Byron McMackin salieron a escena el recinto santiaguino estaba lleno y se percibía en el ambiente que esa iba a ser una noche memorable. Sonó ‘Fight Till You Die’, el primer corte del “Full Circle”, el mejor disco de la banda según este sitio y todo el teatro  se vino abajo. Pennywise desde un comienzo sacó a relucir todo su arsenal: ‘Rules’, ’Peaceful Day’ y ‘My Own Country’ tenían vueltos locos a todo.

Vía: Joshuagol
Vía: Josué Ulate

‘Sames Old Story’, esa declaración de principios del “About Time”, fue una de las más celebradas de la noche. No sólo se armó un circle pit muy grande, sino que fueron decenas las personas que se subieron encima del público mientras gritaban con todas sus fuerzas el coro. ‘My Own Way’ y ‘Violence Never Ending’ prosiguieron con el descontrol.

Como ocurrió la primera vez, Jim comenzó a pedir al público que mostrara camisetas de bandas y empezó a enumerarlas. Black Flag, NOFX y Social Distortion fueron algunas de las mencionadas, hasta que se detuvo en una de Bad Religión para dar paso a una agresiva versión de ‘Do What You Want’ de Bad Religion, seguida de un cóver de Beastie Boys, ‘Fight For Your Right’.

El Teatro Cariola  no descansaba. Los más de mil fanáticos que atestaron el recinto emplazado en el centro de Santiago no se detenían con nada. Era tanta la euforia vivida en la cancha que desde la platea un muchacho desesperado por no estar en medio de la batalla campal intentaba hacer todo lo posible para bajar. Se colgó del balcón y empezó a dar indicaciones a la gente que se encontraba abajo para que ayudaran a concretar su arriesgada maniobra.

Todo el teatro se dio vuelta para gritarle que desistiera de realizar ese intrépido acto. Durante unos segundos Pennywise dejó de ser el protagonista del show. La misma banda advertida por los gritos del público se dio cuenta de la “suicida” decisión que estaba ad portas de realizar el fanático y le pidió que no lo hiciera. “Cuidado, es peligroso”, le decían Jim y Fletcher al muchacho. Y para que Fletcher advierta a alguien del peligro es que éste debe ser realmente mucho.

Pero las advertencias y llamados a la razón no sirvieron de nada. El joven se saltó desde la platea y, amortiguado por manos voluntarias que hicieron que el impacto fuera menor duro, tocó con sus pies el suelo de la cancha. Un estruendoso aplauso se escuchó en todo el recinto, mientras el  arriesgado muchacho celebraba con las manos en alto y se adentraba en medio de la gente. “Se debe haber quebrado las piernas”, bromeó Fletcher. Y, lo más probable, es que alguna lesión haya tenido, porque es casi imposible salir ileso de una caída así.

Qué importaba la caída, qué importaba la integridad, qué importaba que eventualmente los guardias lo pudieran sacar por lanzarse hacia una zona arriesgada. No importaba nada más que estar en medio del circle pit.

‘Pennywise’, ‘Someting to Change’, ‘The World’ y ‘Perfect People’ y ‘Living For Today’, continuaron con el fervor. La gente extasiada, pero sin fuerzas, parecía no resistir a esa clase de punk brindada por la banda, pero todavía quedaban algunos minutos para más. ‘Blitzkrieg Bop’, de Ramones, y ‘Society’ hicieron que el circle pit fuera aún más grande e intenso.  Luego de eso vino ‘Fuck Authority’ y ese explosivo momento relatado en el comienzo de esta reseña.

Tras ello comenzó a sonar ‘Stand By Me’ y todos ya sabían que el show se acercaba a su fin, ya que Pennywise siempre toca tras esa canción su caballo de mill batalla: ‘Bro Hymn’, canción dedicada a Jason Mathew Thirsk, fallecido bajista de la banda, y que durante esta gira por Latinoamérica también fue dedicada a Branndon Carlisle de Teenage Bottlerocket, quien murió hace algunos días. Todo el teatro parecía una sola voz coreando ese emotivo himno compuesto en su versión original por el propio Thirsk en homenaje a tres amigos muertos

Así culminó un show corto pero lleno de intensidad. Una presentación que no sólo fue una especie de revancha, sino que fue ejercicio catártico para liberar la rabia acumulada en contra de las adversidades que diariamente atraviesa la gente común y corriente. Pennywise dio una cátedra de cómo es un show de punk. Con furia, con pasión y con potencia brindaron un acto que quedará enmarcado como uno de los mejores que ha albergado Chile en lo que a ese estilo se refiere. Con fuerza y con rabia protagonizaron una noche que se convirtió en una revancha. ¡¡¡Fuck Authority!!! Esto es Pennywise, esto es punk.

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