El Crappy Punk Rock de blink vive en California

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Hace una año se antojaba complicado que este proyecto llegara a hacerle honor al nombre. La responsabilidad de preservar un legado enorme y proyectarlo hacia nuevos horizontes, fue depositada en John Feldmann, cómo productor y en BMG como disquera. La idea de incorporar a Feldmann después de dos disco trabajando en autonomía, se le atribuye a Travis Barker. Su incorporación no ha sido en vano.

Lo primero, es aceptar que desde el punto de vista técnico y de producción estamos ante un gran trabajo, donde el común denominador es el buen gusto. No hay duda de que Matt Skiba es un ingrediente más compatible dentro de la fórmula que sostiene a esta banda.

Así mismo se entiende complicado para un oído acostumbrado escuchar estos 43 minutos de música, y no anhelar aquello que hubiese sonado diferente con Tom. Se antoja fácil concentrarse en todo lo que no es lo mismo, pero sería un desperdicio.

16 temas comprenden California.

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Mark Hoppus, 44 años. Él es el alma de este álbum, en melodía, pluma y voz. El primer contacto es con “Cynical”, que nos sumerge en una expectativa de casi 30 segundos. Travis dice presente con un intro salvaje y el resto es ¡punk rock! Empezamos bien. Casi sin tiempo para procesar los primeros fills de Skiba en los versos, rompe el coro: “What’s the point of saying sorry now?” Un opening casi perfecto.

Life’s too short to last long” se entiende como el mantra al que se enfrenta una banda de pop-punk en tiempos modernos. En “Bored To Death” ya se percibe que lo que se busca no es desechar algo, solamente porque suena… a Tom. Ya él tendrá que lidiar con no tener nada que ver aquí y puede que eso sea castigo suficiente. En este sencillo y en “She’s Out Of Her Mind” existen tintes que nos remiten por ejemplo, al Enema Of The State.

Por supuesto que no todo es perfecto hasta acá. “Los Angeles” es un híbrido extraño y resulta incomprensible que se haya mantenido dentro de la selección final. Personalmente no encuentro nada en este tema, que se apegue la esencia que envuelve al resto del álbum. Un lunar innecesario.

Avanzamos al quinto track, donde finalmente encontré lo que buscaba. La melancolía adolescente, la euforia vocal, el ritmo. Todo está ahí. “Sober” es pegajosa desde el verso. Un coro majestuoso abanderado por el mítico na na na na, que nos devuelve a mejores épocas. El puente con teclado y una batería que no deja de levantar por los aires la canción. Aquí se cierra el primer tercio del disco y es sin duda uno de los temas más disfrutables en general.

“Para No Future” es claro que la participación de Skiba es mucho más colaborativa que protagonista, sin dejar de aportar algunas cosas interesantes en voz y guitarra. No hace falta explicar el porqué de una transición así de discreta. Este es mejor de los cuatro sencillos.

Más adelante encontramos una balada acústica, “Home is Such a Lonely Place”. Algunos nos cuestionamos el hecho que Mark siga optando en ocasiones, por un tono de voz tan alto. Acá existe además, un parecido evidente con “Boxing Day”, del ya enterrado Dogs Eating Dogs por lo cual descarto este tema de mis favoritos.

Caemos en “Kings Of The Weekend”. Un himno pop-punk bastante fuera del molde que nos regala en el coro la línea: “Thank god for punk rock bands”. Acá escuchamos a Matt tirar un par de versos completos con un bonus en forma de grito que personalmente agradecí bastante.

Por el nombre “Teenage Satellites” sentí que volvíamos al fetiche espacial Tom. Pero curiosamente el tema de Skiba en California. El peso aquí lo trae la voz y la guitarra para posteriormente caer en “Left Alone”; que bien podría haber estado en el Self-Titled.

El segundo sencillo, “Rabbit Hole”, es un gancho que conecta con la segunda referencia geográfica dentro del álbum y personalmente, mi canción favorita del mismo. “San Diego” es un oasis de emociones y nostalgia. Una catarata que desemboca en un coro brutal.

“We bought a one way ticket

So we could go see the Cure

And listen to our favorite songs in the parking lot

And think of every person I ever lost to San Diego”.

El crappy punk rock aún vive en “The Only Thing That Matters”, que nos recuerda al TOYPAJ. Seguida del tema que da nombre al disco. “California”, es una oda pop al lugar que representa la historia y mística de esta banda.

“Brohemian Rhapsody” dura 30 perfectos segundos llenos de melancolía y pop punk. Con este último track se confirma la calidad de una producción que pensó en cada detalle. Desde el orden de los temas, hasta la pronuciación de la H. Esto con base en la muletilla clásica de Delonge, incorporada al verso de “No Future” en voz de Skiba.

California no suena a una banda covers, tampoco está cerca de parecerse a Alkaline Trio. Esto suena a madurez musical, a profesionalismo y a nostalgia por veranos pasados.

El futuro aún no es claro y parece ser que sonar bien en vivo puede significar la diferencia entre un segundo aire y un amargo adios. En este plano la banda ha sido irregular en los últimos años, pero con esta producción, la calidad del performance toma una importancia inédita.

No es un álbum para cualquier fan. Nadie quiere besar a su novia(o) mientras piensa en su ex. El problema es que nos guste o no, California se siente y suena a blink-182.  

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