Like a Rock: Bad Religion en Costa Rica

Texto: Víctor Neno.

Fotos: David Chacón

Cada vez que pienso en Bad Religion, regresa a mi mente los años del cole -1990-1995- tiempo en que el internet y los teléfonos “inteligentes” prácticamente no existían.

En ese momento, Bad Religion ya era considerada una banda gigante. Recuerdo una nota de Thrasher Magazine,

que hablaba sobre el Doctor Greg, sus estudios de antropología, geología y que además, tenía -en ese tiempo- 32 años de edad (jueputa roco pensé).

Desde que escuché el “Recipe for Hate”, que lo adquirí en casete en una compra y venta en San José, quedé enamorado de la banda. Desde ese entonces hasta la actualidad le profeso una completa devoción, y es que, para mí, ver a Bad Religion significa más que ir a un simple concierto; es mucho más que estar en un mosh pit, para mí trasciende y verlos acá en CR, fue insuperable.

Para entrar en detalles y desde que Blackline hizo la publicación de que ellos eran los encargados de traer a la banda, la ansiedad se apoderó no solo de mí, puedo dar fe de que muchos de los que asistíamos a lugares como el Cus, La Rana o bien generaciones de carajillos que ni siquiera habían nacido en 1994, teníamos el mismo sentimiento, ese sentimiento que se incrementaba conforme pasaban las horas, los días.

3 de noviembre de 2017

Llegó el día, JUEPUTA SAL, LLEGÓ EL DÍA.

Nada ni nadie, podía contener la emoción de cientos de almas que se congregarían en honor a la legendaria banda del sur de California. Las horas pasaban y las redes sociales explotaban con todas las publicaciones realizadas por la visita tan memorable.

A las 8:18 p.m. el lugar estaba repleto de personas desconocidas entre sí; extraños, conocidos y amigos, pero curiosamente TODOS éramos como familia. Las luces de Club Peppers se apagaron… al lado izquierdo de la tarima se ve a Jay Bentley y al resto de la banda; él, echa un vistazo al “Venue”, sonríe, vuelve a ver a sus compañeros, mueve su cabeza haciendo un gesto de aprobación… minutos después… RECIPE FOR HATE… ¡carepichas! ¿cómo van a abrir con esa? les juro que los últimos gramos de adolescencia los exploté con ese tema. Casi sin detenerse tocan “Supersonic” “Prove it” y “Can’t Stop it”… de las veces que he visto a Bad Religion en vivo, nunca había escuchado y vivido un inicio de concierto “tan violento” y GRANDIOSO, y pues esto era la antesala de lo que venía, y es que maes, que hijueputa setlist más perfecto, fueron 34 canciones; era como estar en una clase maestra con el Dr. Gregory Walter Graffin III y compañía, era estar viviendo el sueño de más de 20 años de ver a la banda en nuestro patio, con los compas.

El pit que se hizo en el área VIP y en algunos otros sectores del lugar era pura amistad, viviendo el momento, cantando, disfrutando el concierto. De esta forma, uno a uno, fueron pasando los temas, casi sin detenerse, sin dejar caer al público que estaba sumido bajo las potentes letras y acordes de Bad Religion. Escuchar temas como Stranger than Fiction, New Dark Ages, No Control, Street of America hizo que Bad Religion se apoderara de la gente. Generator la empezaron como la tocan en festivales enormes, la voz casi acapela del señor Greg diciendo… “like a rock, like a planet…” y el público se rindió, explotó, lloró de felicidad. El cierre fue maestro: continuaron con Infected, Sorrow, Punkrock Song, American Jesús y para cerrar con broche de Oro; Fuck Armageddon… this is hell, así termino el recital, la graduación había terminado, la gente comentará este chivo el resto de sus vidas.

Pero no nos ahuevemos, que Greg prometió ponernos en el mapa de sus tours -Bentley también lo prometió- y es que cabe destacar que la fusión de energía, más la entrega del público tico y la calidez de nuestro pueblo, enamora a los foráneos. Es seguro decir que tenemos una escena que hace que las bandas quieran regresar.

Con respecto a la producción, se cometió un error en el manejo de los teloneros, LO MÁS IMPORTANTE, es que todos aprendimos, absolutamente TODOS, que el concierto NUNCA le quedó grande a BlackLine. Ellos sacaron la tarea al 200%: sonido perfecto, orden en todos los aspectos, e incluso, hasta los maes de seguridad se comportaron a la altura. Si uno buscaba una camiseta de Blackline para alguna consulta, los maes cordialmente accedían. MIL GRACIAS MAES, él éxito del concierto se mide en la felicidad de la gente y los comentarios posteriores. Hoy somos más de 1800 almas que aún no lo creemos.

En 2018 Bad Religion estrena material, probablemente un nuevo encuentro, esté próximo.

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