“Ordinary Corrupt Human Love”: una rareza imperfecta

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No es cualquiera el que entiende combinaciones sin precedentes en la música. Y no es cualquiera el que va a disfrutar una hora completa de ellas.

El ahora quinteto de San Francisco –Deafheaven– explora los sonidos del black metal, punk, shoegaze, rock clásico, entre otros, con su cuarto álbum, lanzado el pasado 13 de julio. La producción a cargo de Jack Shirley y bajo la disquera Anti- apenas sobrepasa la hora y deja bastantes impresiones. Fue un trabajo muy esperado debido a los sencillos que sacaron en los últimos meses.

Al escucharlo la primera vez, se siente como un bombardeo de ideas, que individualmente son geniales y sorprendentes. Tienen transiciones fluidas, combinaciones que de primera entrada tienen sentido, y grandes individualidades musicales. Para un álbum tan largo, y con tan pocas canciones (apenas siete), esto le da una gran ventaja, ya que no deja a la mente descansar en ningún momento, al crear la expectativa de qué más va a suceder. Pero dije que esto sucede la primera vez, ya que al escucharlo una segunda o tercera vez, la expectativa desaparece y solo queda un rejuntado bizarro de grandes ideas.

Los problemas parecen venir arraigados la estética de las canciones. En “You Without End” se tiene un inicio interesante, creciente y sutilmente atractivo. Este se extiende durante la mitad de la canción, donde entra una voz screamo, la cual no termina de calzar correctamente con la idea musical. En “Honeycomb” se tiene un inicio fuerte, pero el final post-rock/shoegaze ensamblado de casi cuatro minutos no es algo tan memorable. Con las dos canciones más cortas, “Near” y “Night People” parece que hay un reciclaje de estética, inicios relativamente lentos y suaves, con construcciones melódicas, armonías vocales dulces, y todo concluyendo en un final épico antes de desvanecer entre sostenidos.

A pesar de estos puntos bajos, sí hay dos canciones en específico que merecen ser tratadas como grandes obras. “Glint” y “Canary Yellow”. La primera es una genial demostración de armar piezas largas. No hay un solo momento en el que divague de la idea principal, tiene cambios muy bien pensados, ejecuciones instrumentales y vocales impecables, y una gran construcción.

La segunda fue uno de los sencillos del álbum y es la canción más larga de este. El inicio post-rock es algo así como una continuación del final de la pieza anterior, que pudo haber sido unos segundos más corto, pero igualmente no es terrible. Donde comienza la grandeza es sobre los dos minutos, los riffs de guitarra, junto a algunos pequeños adornos se encargan de embellecer la pieza. La batería fuerte, rápida y clara le da una capa extra a la increíble base que deja el bajo. La estructura se siente fresca, ya que aunque dure más de doce minutos, pega cuando tiene que pegar, y apenas se comienza a sentir una fatiga, da los descansos adecuados. Se siente que cuenta una historia fluida con un desenlace épico.

Recapitulando, Ordinary Corrupt Human Love es una producción anormal, como las que nos tiene acostumbrados Deafheaven. Bajo esa anormalidad parece que hubo tanto intento de combinaciones y mezclas de géneros, que se les olvidó poner la estética y relevancia de cada canción como prioridad a la hora de producir. Pero a como tiene problemas, tiene puntos fuertes y sí es un LP que valga la pena dedicarle su tiempo.

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